sábado, 16 de febrero de 2008

El diálogo

A pedido de una amiga, y para mantener “vivo” su regalo, escribí algún pensamiento que transitó en algún momento por mi cabeza. Es simplemente mi punto de vista acerca del diálogo que practicamos a diario…

En un mundo con infinitas formas de estar comunicados, muchas veces no conseguimos escuchar lo que nos dicen, o trasmitir lo que pretendemos decir… El exceso de medios no implica calidad de mensajes… La paradoja de la comunicación que deja de ser tal, no es algo ajeno, ya que es parte de nuestra forma de vida. Ese constante intento de crear necesidades que antes no existían, se volvió una carrera que no tiene como fin el bienestar general, sino todo lo contrario…
Plagados de medios para expresarnos, el diálogo pleno fue perdiendo su esplendor, a pesar de que sobrevienen intentos de aquellos que se resisten a que deje de ser algo vital, y más allá de eso, todo un ritual.
El diálogo no enseña a crecer… Compartir experiencias, consejos, sentimientos, vincularse con el medio en que estamos inmersos. Hablar, escuchar, y algo muy importante, mirar. La mirada es uno de los elementos del diálogo que no se puede reproducir, y es de vital importancia. El lenguaje de la mirada no contempla teorías, sino que se nutre de la experiencia y solo de eso. Nadie puede llegar a explicar o transmitir con exactitud que es lo que siente al mirar una persona a los ojos, y solo esa persona es capaz de guardar ese sentimiento en su memoria para mantenerlo imborrable.
Cualquier momento, cualquier lugar y cualquier situación en la que se desarrolle el diálogo, contribuye al enriquecimiento de nuestras capacidades, si es que sabemos prestar bien atención… Atención a las formas de expresión, a las miradas, a los tonos, a los gestos, y tantas otras cosas que solo el interlocutor es capaz de percibir…
Si bien teóricamente el diálogo se da entre dos o más personas solo por el intercambio de palabras, yo prefiero darle a esta palabra la altura que merece, alejándola de cualquier formalismo teórico, ligándola a la descripción de una situación y otorgándole el carácter marcado que surge de su constante práctica y perfeccionamiento.
El diálogo es a su vez, la carta de presentación de una persona y también es una forma artística (en eso mi amiga estará de acuerdo), que desafía las habilidades de autores para dar vida a obras que son el alimento de nuestras almas…
Si podemos reflexionar sobre como usamos al diálogo diariamente, seguro seremos capaces de disfrutar y percibir todo lo que emane de esta situación…
Esta es la primera vez que escribo algo para un blog, así que espero haberme expresado con claridad (que pocas veces suelo tener), y espero también que cualquier sugerencia que se le ocurra a quien ocasionalmente lea esto, nos la haga saber en forma de comentario… Siempre es bueno tener muchos puntos de vista.

Bueno, me despido… Hasta el próximo pensamiento.
Mis mejores deseos…